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La historia de América Latina está repleta de figuras que desempeñaron un papel fundamental en la lucha por la independencia de la región. Si bien muchas veces encontramos entre los héroes a grandes militares, también hay algunos que influyeron en los acontecimientos desde otros ámbitos. Entre estos personajes se encuentra Francisco Antonio Zea, un político, diplomático y periodista colombiano cuyo legado perdura hasta nuestros días.

El inicio de la historia de Francisco Antonio Zea

Francisco Antonio Zea nació el 21 de noviembre de 1766 en Medellín, en lo que entonces era el Virreinato de Nueva Granada. Era hijo de Pedro Rodríguez de Zea y Rosalía Díaz de Rodríguez y creció en una familia de la nobleza colonial. ¿Quién hubiera pensado que este joven noble jugaría un papel fundamental en la historia de América Latina?

En 1782, Zea ingresó al Colegio Seminario de San Francisco de Popayán, donde completó sus estudios de Filosofía y desarrolló una de sus pasiones, la ciencia y el estudio de la naturaleza. También estudió jurisprudencia y gramática, y por si todo esto no fuera poco, luego se convirtió en catedrático de Filosofía y Gramática.

Su interés por la naturaleza lo llevó a dirigir el “Semanario de agricultura y artes” en 1805, siendo director del Real Jardín Botánico de Madrid, España. En este semanario hizo cosas como incentivar la plantación de árboles en un evento con carácter festivo, siendo este el primer Día del Árbol en la historia.

La vuelta a América y su encuentro con Simón Bolívar

Durante la ocupación napoleónica, Zea desempeñó varios cargos públicos y se unió a la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid, que apoyaba a José I en ese momento. En 1810, incluso se le nombró jefe de la Segunda División del Ministerio del Interior, donde se ocupó de la instrucción pública, los establecimientos científicos, la cultura, la industria y la agricultura.

A pesar de todo esto, tras la expulsión de los franceses, Francisco Zea regresó a América después de pasar por distintos problemas políticos en Europa, problemas que harían que corriese peligro, por lo que volvió a América. Una vez llegó al continente americano, se unió al mismísimo Simón Bolívar en 1816. En estos tiempos, Bolívar lo nombró intendente de Hacienda de los Estados de la Confederación de Nueva Granada y Venezuela. Estaba clara la importancia, el talento y la trascendencia que tenía Zea, y Bolívar, quien reclutaba a personas que pudieran contribuir significativamente en la lucha de la independencia, vio valor en él.

Su papel en el independentismo

En 1819, Zea fue presidente del Congreso de Angostura y desempeñó un papel crucial en la redacción de la Constitución que se convirtió en la primera ley fundamental de la República de Colombia. También fue nombrado vicepresidente de la Gran Colombia en el departamento de Venezuela. Por si fuera poco, su reputación en el extranjero le era muy útil a la causa independentista a la hora de establecer relaciones internacionales, por lo que también fue embajador de la Gran Colombia en Reino Unido en 1820.

Francisco Zea falleció el 28 de noviembre de 1822 en Bath, Inglaterra, dejando atrás una vida llena de cambios y desafíos, pero también una huella en la historia de la independencia de nuestras tierras. Hoy Colombia agradece la participación de aquellos que, como él, jugaron un papel importante para lograr sentar las bases de la libertad que gozamos ahora.

Visita nuestro sitio web para conocer a más figuras históricas de Colombia que, al igual que Francisco Zea, han marcado la historia del país.

 

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Kenny