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Carlos Coriolano Amador Fernández se destacó como uno de los empresarios más importantes de Colombia en el siglo XIX. Nació en Medellín en 1835, y poco a poco se convirtió en una figura que marcó la diferencia en el desarrollo económico del país.

Biografía de Carlos Coriolano Amador Fernández

Amador Fernández estudió derecho en el Colegio Provincia de Antioquia, actual Universidad de Antioquia, y completó sus estudios fuera del país, en Jamaica y el Reino Unido. Su búsqueda de conocimiento lo llevó a realizar múltiples viajes a Europa y Estados Unidos.

Trayectoria empresarial

La carrera empresarial de Amador Fernández se centró principalmente en tres sectores: la Minería, la agricultura y el comercio. En 1874, apareció con fuerza como uno de los fundadores de la Compañía Minera de Antioquia, marcando su entrada en la escena empresarial. Para aumentar aún más su control sobre el sector, luego de contraer matrimonio en 1864, obtuvo el control mayoritario de la Sociedad Minera del Zancudo. Con este panorama favorable, su empresa llegaría a finales del siglo XIX como la empresa más grande de todo Colombia, y él mismo figuraba como el hombre más rico del país.

Ya consolidado en el sector minero, en 1870, Amador Fernández introdujo el ganado Holstein en Antioquia. En 1888, estableció el primer molino de la región para la producción de trigo, maíz, cacao y arroz, aprovechando su visión y sus recursos para hacer crecer una nueva industria. Además, financió la construcción de importantes obras públicas, como la Catedral de Villanueva en 1889 y la Plaza de Mercado de Guayaquil en 1894.

Contribuciones sociales de 

Para la década de 1890, Amador Fernández ya tenía una fortuna bastante grande, y no solo siguió creciendo como empresario, sino que hizo de la diversificación un aspecto importante en su historia. Incursionó en la fundación de haciendas cafeteras y trilladoras, así como de otras ganaderas. Siguió financiando otras obras, como la colonización y urbanización de varias partes de la región de Antioquía y de Medellín.

Además de todo lo mencionado, también fue socio de otras empresas mineras y comerciales, así como de la primera empresa colombiana del telégrafo eléctrico, utilizando así sus recursos para contribuir de manera significativa al desarrollo de varios sectores clave en el país.

Trayectoria política y legado de Amador Fernández

Con una carrera como empresario más que consolidada, decidió participar en la política colombiana. Sirvió como concejal de Medellín, llegando a presidir y posteriormente fue diputado a la Asamblea Departamental de Antioquia entre los años 1883 y 1889.

Carlos Coriolano Amador Fernández falleció en 1919 en su ciudad natal, dejando tras de sí un legado empresarial y una obra social sin precedentes. Su casa pasó a ser el Palacio Arzobispal de Medellín, aunque eventualmente fue demolido. Su contribución al desarrollo económico, cultural y social de Colombia perdura como un testimonio de su visión innovadora y liderazgo.

Así como Carlos Coriolano, hay muchos otros colombianos que han dejado su huella en la historia del país. Para conocer más sobre ellos, visita Colombianos Ilustres y síguenos en nuestras redes sociales.

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Kenny